Las casas rurales de Enkarterri asisten al inicio de las vacaciones estivales con malas perspectivas de negocio ante la falta de reservas y calculan que las pernoctaciones podrían desplomarse este año alrededor de un 25% en julio y agosto.
| LAS vacaciones de verano ya son una realidad. Desde ayer, miles de personas disfrutan de unas semanas de asueto antes de reincorporarse de nuevo al trabajo. Las ciudades se llenarán pronto de turistas ávidos de visitar su patrimonio y degustar su gastronomía. La comarca de Enkarterri está haciendo importantes esfuerzos desde hace años para conseguir ser un referente en el mapa y poco a poco lo está consiguiendo, pero este año uno de los colectivos que sustenta los pilares de este negocio, el de los agroturismos, no tiene motivos para estar contecto.
A falta de dos días para entrar en el mes de julio, muchos de ellos están preocupados porque las reservas no están funcionando y aún tienen bastantes huecos en blanco en sus agendas. El panorama es tan pesimista que algunos empresarios comienzan a hablar ya de caídas próximas al 25% en las pernoctaciones durante los dos meses más fuertes del verano, una situación que estaría provocada por la crisis económica que ahoga a las familias. "Julio y agosto siempre han sido meses que se han trabajado muy bien, con índices de ocupación muy altos, pero este año yo todavía no tengo ninguna reserva y eso no suele ser habitual", alerta Ascensión Santiesteban, propietaria de la casa rural Artetxea de Karrantza. Lo normal es que en Semana Santa, e incluso los más madrugadores a partir de enero, comiencen a realizarse las primeras reservas de cara a la época estival, pero la mayoría coincide al apuntar que en esta ocasión no se ha seguido este patrón. De hecho, buena parte de las confirmaciones para julio no están motivadas por turismo de vacaciones, sino por la celebración del festival de música Mendebala y la marcha alpina Galarleiz, dos actividades que han proporcionado un pequeño respiro a algunos negocios. Mila Ezkuza, de Lezamako Etxe, en Sopuerta, corrobora que el verano se presenta "duro" porque "están fallando las llamadas y eso asusta". Tanto, que esta situación podría llegar a poner en peligro la supervivencia de algunos los agroturismos. Los hosteleros confían, no obstante, en que los turistas lleguen a última hora, como ya se demostró durante la pasada Semana Santa. "La gente ya no reserva con tanta antelación, sino que se presenta a última hora", apunta Araceli Fernández, de la Casa Rural Ordaola de Alonsotegi. Aun así, la mayoría cree que no logrará índices de ocupación superiores al 70% y eso que en algunos casos han 'tirado' los precios con ofertas casi a mitad de precio o manteniendo las mismas tarifas que en años anteriores para captar público. La mala situación económica parece que tendrá nefastas consecuencias sobre las pernoctaciones. Naia Crespo, de Gure Naia de Karrantza, apunta que si en años anteriores las familias y las cuadrillas de amigos se quedaban semanas enteras, este año ha notado que el periodo de estancia de los viistantes ha caído a "un fin de semana o unos pocos días". "Otros años agosto estaba completo a estas alturas pero esta vez no hay reservas" "Se presenta un verano duro. Están fallando las llamadas y eso asusta" Fuente: http://www.deia.com
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Suena feo pero no toda la gente tiene dinero para salir de vacaciones,mucha gente esta comprometida a trabajar para que nada falte en la casa.ahora las vacaciones de verano ya son una realidad.ya empiezan a llegar los visitantes cosa que es interesantisimo darnos cuenta que nuestro pais esta siendo el mismo de antes.
http://tbn1.google.com/images?q=tbn:XSdB80Asr-nyEM:http://ecodiario.eleconomista.es/imag/europapress/28/06/2008/20080628172704.jpg